miércoles, 15 de febrero de 2017

Duermo...



Duermo los trozos de luz que acompañan pensamientos ungidos,
en la corteza misma del sueño, con pan y aceite de oliva…
Es Andalucía, que me evoca tempestades en conciencias andinas…

Cuando habla la lluvia de laureles, no veo cabezas marmoladas,
recorro aromas de cuna que chispean ya entre hojarascas de recetas olvidadas.

Los otoños me visten de paletas bajas, tierras tostadas y aroma a castañas,
y el mate sube a teñir con su verde bruma, los tostados de los occidentales sienas…

Soy amalgama de aciertos y miserias, de avaricias y amores, de juicios y tinieblas.
¡Somos… a no perder la memoria! Que somos todos de la amalgama ésta.

Evoco la mirada al naciente por que el ocaso expira en mi memoria
y pregona acompañar el tránsito de la vida desde la conciencia…
no desde odio o el resentimiento, que son del amor lo opuesto;
y menos aún, desde la mísera intransigencia, prima de la intolerancia,
que solo germina en campos de putrefacción y espiritual miseria.

Duermo los trozos de luz que acompañan pensamientos ungidos
en la corteza misma del sueño, con pan y aceite de oliva…
Es el Mundo, que me evoca tempestades donde luz debería…
y el amor al hombre, que revoluciona a metralla éstas letras.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Lluevo...


Albergo la siesta de los paréntesis,
el nudo de los silencios,
el bostezo de los recuerdos,
el aroma de las sonrisas...
Dudo ante la pena que se moja
y me despojo de oídos...por distraído.
Lluevo, y me verbalizo a mi antojo.
Quiero querer, amo amar, odio odiar...
Me supongo vivo ante tu duda
y dudo cuando me supones.
He muerto muchas veces
y seguiré muriendo tantas otras,
por mirar más allá de ese episodio
tan corto como tantos otros,
por no dogmatizar las palabras,
por no pregonar fe en éste caosmos
que solo sabe de causas y asares…
y de amor, tan solo de eso.
No doy crédito a quien solvencia económica tiene,
ofrezco tiempos a quién guste oler la lluvia,
a quien haya olvidado su reloj por una sonrisa.
Escucho al niño si quiero saber,
lo observo si quiero aprender,
y juego con él, si quiero vivir.
Son los niños mi bandera
porque no hay amor sin mañana…
Soy tan solo yo
y me sobra por tan limitado
al ver las estrellas en el espacio,
el alcance de un beso,
la inmensidad de un abrazo,
la necesidad de que existas,
la pequeñez de mi regazo.
Albergo la siesta de los paréntesis,
lluevo, y me verbalizo a mi antojo,
soy simplemente poeta…


martes, 7 de febrero de 2017

He buscado dejarte poesía...

He buscado dejarte poesía…
Traes a mi los ramales secos de la posguerra,
el cuerpo a tierra,
la sangre seca de las Américas,
la de la tierra a los huesos,
de la tortura por complacencia,
y el hedor a la miseria…de toda ella.
Traes al amor, que junto a mi amanece cada día
aquel que acompaña y tizna,
que inyecta aire en tanta pestilencia…
y a aquel otro también, que muere día a día,
bajo los parpados caídos del resto que no mira…
No me encuentro al no verte,
ni me huelo siquiera si te alejas…
He buscado dejarte poesía
para andar más ligero de equipaje,
oliendo flores en los parques,
viendo sonrisas en los vendavales.
Quise pintar de rosas los negros maizales
donde los cuerpos de la memoria
crujen bajo el miedo que los deshace…
Me duelo de tanto tú hacerme
y hasta me despisto en frases indecibles
para ver si desapareces, poesía…
y siempre allí quieta esperas
mi llegada a ti,
desde el hospicio de la llamada cordura
que insulta el más mísero indicio de amor.
He buscado dejarte poesía,
y me duele hasta el acento…
He buscado dejarte
y solo logro verte por dentro
cuando abrazado al amor
transito estos infiernos…

Se aprende...




Se aprende a escribir pero no a ser poeta porque no todo es estructura definible...
No necesito espacio para desplazarme...me basta tan solo el silencio de un segundo.
Tu nacimiento sea tal vez la única acción de tu existencia de la que se te pueda eximir de responsabilidad...hasta de tu ignorancia eres responsable. Únicamente de los miedos te disculpa la vida...lo que no quiere decir que no te responsabilice de sus consecuencias...

lunes, 6 de febrero de 2017

vivimos


Vivimos en una sociedad evolucionada en el miedo e involucionada en lo que a libertad refiere. Manejamos máquinas y aparatos de ultima generación y razonamos desde estructuras filosóficas de la antigüedad y conceptos sociales neoclásicos. Somos, patéticamente, esclavos que imploran no ser liberados, con pánico a tener que ejercer la responsabilidad de vivir desde nuestra autenticidad. Nunca la humanidad fue tan pobre... y nunca el pobre fue tan humano.

miércoles, 1 de febrero de 2017

He visto



He visto quebrar el horizonte con el aliento de un recuerdo. Abrazar la luz con una brizna de viento, colorear la eternidad con una mirada… he andado.

Se abrazó la Parca a mi sombra para pesarle a mis andares, habló de ahoras y decidió balancearse. Se abalanzó hecha historia, con el peso de su mentira para apagar mis pupilas, descolgando los párpados del asombro perpetuo que regala el camino… y siempre andando.

Comprendí que la muerte es el miedo y agonizar, el estarse quieto. 

Pude llorar la alegría y cantar el dolor, en fin…pude desaprender y confiar en mis sentimientos. Perderle el miedo a las palabras al conocer su significado, así como el miedo a perderte al saberme amado, que por solo amar no existe el amor… necesita retornar complementado. 

Me habló aquella mujer que hacía claveles de sangre derramada, que bordaba de amor la maldad de las pobres almas y reivindicaba el derecho a la vida, como universal gesta humana. 

Me regaló vida en flor de papel, aquella otra mujer que de libros hablaba, pregonando cultura de aquella que con la palma abierta nos habla, la que cultiva y crece, alimenta y gesta. Me regaló desde la más absoluta carencia de suntuosidad, el más pleno e inmenso vendaval de sentimientos, que solo sabe de sinceridad, honra y grandeza. 

Y aquel amigo, que quedó acariciando lagos y sumando mares a cielo y sierra, vendaval y luna llena. Que de saberes busca verdades y del amor hace su día a día, me habló del camino, de la vida espejo…reflejo de tu alma…

He visto quebrar el horizonte con el aliento de un recuerdo, amar la vida hasta el desosiego…y siempre desde el hemisferio donde la pobreza es bella, donde pocos creen, habitan las estrellas…

domingo, 11 de septiembre de 2016

La muerte grita...

La muerte grita y la vida susurra,
el miedo golpea y el amor acaricia.
Cuanta variedad tiñe los días,
cuan poca y simple es la alegría
de mano del niño, que juega con ella,
en el zaguán de la ciudadanía
que espera devorarle la sonrisa
para hacerlo adulto…
deshacerlo individuo.
Cuánto más cerca de la luz ante el niño,
que ante el adulto que empuña lápiz cual cuchillo,
que malentiende el cariño con amor retorcido,
que atesora el ego por que le robaron el niño…
Cuanto más escritor el adulto, más poeta el niño…
La muerte grita y la vida susurra,
el miedo golpea y el amor acaricia…
me susurra el niño siempre
la caricia más pura…